
CÁTEDRA DE ECONOMIA DE LA REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS DE GRAN CANARIA
Las Sociedades Económicas de Amigos del País, que tuvieron su antecedente más inmediato en la Sociedad Vascongada de Amigos del país, creada en Vergara en 1764.
El impulso dado por el Conde de Camponames a estas organizaciones espontáneas durante el reinado de Carlos III, hizo que tuviesen un extraordinario desarrollo, ya que nacieron con la clara vocación de contribuir al progreso económico de España, incorporando nuevos conocimientos y técnicas productivas: cuantificando las necesidades nacionales; mejorando la educación y reformando el sistema económico y, en especial, reclamando la libertad de comercio que se alcanza en 1778.
En algunas de las sociedades creadas en esa época se establecieron Cátedras de Economía Política (Zaragoza y Matritense fundaron las mas importantes y prestigiosas), para contribuir al conocimiento de la entonces nueva Ciencia Económica, que aparecía como un sólido fundamento de las políticas reformistas a aplicar para la recuperación material del país.
La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria participó desde su creación en los objetivos generales del Movimiento Ilustrado y su contribución fue decisiva para la apertura de un debate social y público sobre las reformas necesarias para hacer frente a la crisis de nuestro sistema tradicional.
Sin embargo y pese a su amplia contribución al progreso social y económico de Gran Canaria, nunca se planteó, hasta el presente, la creación de una cátedra permanente de estudio y difusión del conocimiento de la economía canaria y de las políticas económicas mas acertadas para hacer frente a las necesidades crecientes de una sociedad en expansión constante y que estaba aquejada de importantes problemas estructurales.
Por otra parte y aunque pueda parecer sorprendente, en las Facultades de Ciencias Económicas de las universidades canarias, no existen cátedras específicas de economía canaria o de historia económica o de política económica canarias entendidas como estudios específicos y mucho menos de especialización.
La sociedad canaria inicia en las dos últimas décadas del pasado siglo y como consecuencia de la restauración de la Democracia en España, un nuevo ciclo en su andadura histórica.
Una vez superados el atraso y el subdesarrollo endémicos; dotada de instituciones de autogobierno, con un sistema educativo público, que abarca a la totalidad de la población escolar; disponiendo de universidades públicas y centros privados de estudios superiores y de un sistema nacional de salud y protección social; con una economía de mercado plenamente consolidada e integrada en el Espacio Económico europeo; se abre una nueva etapa en la que es preciso investigar y proponer nuevas alternativas para nuestro desarrollo. Por consiguiente, es esencial extraer las mejores lecciones de nuestra historia económica, para proyectar hacia el futuro propuestas, que puedan contribuir al crecimiento económico y a la consolidación del bienestar de la sociedad canaria.
En suma, la RSEAPGC puede ofrecer desde su independencia y rico acervo histórico, un punto de referencia para todos aquellos que deseen acercarse al conocimiento de nuestra realidad económica desde una perspectiva científica y que contribuya a clarificar nuestras opciones hacia el futuro, para ofrecerles a las instituciones públicas canarias como aportación patriótica de acuerdo con nuestra tradición.
El artículo 1 de los Estatutos de la RSEAPGC establece literalmente que tiene por objeto promover el progreso de la educación pública, el fomento de la riqueza de la Isla de Gran Canaria y el mayor bienestar moral y material de sus habitantes.
De acuerdo con los fines generales que desde su fundación han presidido la historia de esta Real Sociedad, la creación de la Cátedra de Economía Canaria, está plenamente justificada en la medida en que sea compatible en términos de costes, con los recursos disponibles en cada momento.
La Real Sociedad dispone de una excelente biblioteca, aulas adecuadas, medios informáticos y servicios administrativos básicos para asegurar la continuidad de las actividades de la cátedra, y por capacidad de gestión y amplia experiencia en este despeño no deberían existir obstáculos insuperables para llevar a la práctica este proyecto.
Las Palmas de Gran Canaria, mayo de 2007
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